Pienso mesa y digo silla.
Compro pan y me lo dejo.
Lo que quiero es... que te atrevas.**
Cuando la comida es la conexión con el mundo, lo único que te falta para salir a descubrirlo es: atreverte.
La vida no son sólo cuatro paredes.
Ni seis facturas.
Ni tres extraescolares.
Ni diez arrugas.
Ni cuatro centímetros más de cadera.
La vida es, con ello y ante todo, el té al que te invita un desconocido, el pastel de una vecina, el agua bendecida de un templo, el tequilazo con una amiga, el cortado con el pincho.
Quédate aquí, cerca, para volver a recordar lo que ya sabías con 7 años: que la vida tiene más que ver con un mundo inacabable de pinturas, texturas nuevas y césped recién cortado que con un menú cerrado.
** Modificación del poema ‘Pienso mesa y digo silla’ de Gloria Fuertes.
Una mirada que viene de lejos...
Hola soy Laia, y esta forma de mirar la mesa no es de hace poco. A los 28 años pasé ocho meses viajando sola por India, comiendo prasad con devotos de Krishna, thenthuk con tibetanos en Ladakh y pescado al curry con católicos de Tamil Nadu. En algún punto de ese viaje dejé de ver la comida como comida y empecé a verla como un idioma único y universal, capaz de sentarnos a todos alrededor de una misma mesa.
Fue el mismo momento en que dejé mi carrera de bióloga máster en nutrición para dedicarme al 100% a la vida de escritora gastronómica independiente. En todos estos años, y tras vivir en Barcelona (Cataluña), Oaxaca (México) y Florencia (Italia), he comprobado que la cocina y los ingredientes son representantes del territorio, generadores de comunidad y preservadores de la tradición.
Gracias a esta mirada he sido galardonada con la I Beca Emilia Pardo Bazán de Literatura Gastronómica, publiqué en Gastronomica: The Journal for Food Studies (UC Press California), fui invitada en la New York University of Florence para hablar de identidad gastronómica, dirigí el Congreso de Gastropología en Barcelona (2025) y también fui escogida como una de las mejores escritoras en español en la antología ‘Escribir Gastronomía 2022‘.
Hoy en día, disfruto animando a otros a descubrir otras formas de mirar la gastronomía, porque sí, en Italia, se come mucho más que pasta y pizza y en México hay tacos tan sabrosos y desconocidos como los tacos de rajas poblanas.
Todo es cuestión de atreverse a comer más allá de las guías.