Eat (Wild)
Comer 'fuera de guía' por el mundo
¿Por qué iba a querer comer 'fuera de guía?
¿Por qué ibas a desear utilizar 4 horas de tus únicas 48 horas de descanso haciendo fila por un panini de sabor nada destacable y precio superior a la media?
¿Por qué ibas a querer ir hasta México, tomar un vuelo de 12 horas de ida y otro de 12 horas de vuelta para ir a un resort en Cancún del que no te dejan salir a explorar con el autobús local y sólo te invitan a tomar taxis de 70 euros el recorrido y tomar la comida del buffet?
¿Por qué ibas a querer mover tus planes, tu agenda, invertir tu tiempo y dinero, en que otra persona limite una experiencia tan única como es ir al encuentro de lo desconocido?
Michelin es sólo una parte del mapa
Michelin es una parte ínfima de la experiencia del viaje gastronómico.
Si bien cuando viajamos lo hacemos por dos motivos principales: descansar y/o descubrir, la segunda implica una apertura a lo desconocido, una predisposición a comer aquello que no comerías en tu ciudad y hacerlo de una forma que jamás harías delante de todos tus amigos de la oficina.
Es una invitación a conocer quién eres cuando nadie te conoce, cuando nadie te limita.
Por eso más allá de hacer una parada en un Michelin, por el recuerdo, la curiosidad o por descubrir la obra de ese chef, un viaje por otro país solo podrá darte un auténtico reflejo de quién eres tú y el país cuando te permitas comer ‘fuera de guía’.
Cuando en México antepongas un café soluble callejero de diez pesos al espresso de dos euros y medio que podrías encontrar en Barcelona. Cuando en México el domingo por la mañana el cuerpo te pida chilaquiles con pollo antes que croissant de mantequilla. No porque cambien tu estómago, ni tus gustos, sino porque hayas aceptado la invitación honesta y salvaje de conocer como es vivir en ese otro escenario. Para ello, nada mejor que la comida.
México
No sólo bebas Mezcal, comprende cómo se bebe en Oaxaca
Podrías volver a casa con una botella de mezcal de edición premium y limitada. Podrías considerar que está más o menos bueno. Pero te perderías lo mejor del mezcal: su uso en veladora, su uso social y la forma en la que su laborioso cultivo está influyendo en su venta y producción hoy en día.
Apúntate con la historiadora mexicana Vero de Abre Caminos a visitar un cultivo y escuchar la historia familiar de primera mano, terminando la jornada con una degustación de platillo locales.
A partir de 100 euros, transporte, visita y comida incluídos.
Reserva 24 horas antes vía email a [email protected]
Cocinar el Istmo
Una de las razones por las que el Estado de Oaxaca resalta es por su contraste entre Valles Centrales, Sierra y Costa.
El Istmo de Tehuantepec es parte de esa costa vibrante, de orgullosos locales que promueven sus fiestas y sus trajes tradicionales mientras nos ayudan a elaborar: molotes, mole verde y guacamole con chicatanas.
Incluye paseo por el mercado, recetas, preparación y mesa compartida para degustarlas todos juntos.
A partir de 95 euros por persona / todo el día
Reservas 48h antes vía email a [email protected]
Un paseo sin localización conocida
Para poder comer ‘fuera de guía’ es importante que no exista una guía.
En esta jornada de media mañana, la invitación es clara: apagar el móvil y lanzarse a recorrer los principales puestos de comida callejera y los mercados en busca de ingredientes, bebidas y utensilios desconocidos como haría cualquier buen scout en el bosque: con intuición y sin tecnología punta.
Una jornada para repensar la forma en la que visitamos los espacios y donde no existe el concepto de reseñar: sólo experiencia, sabor y descubrimiento.
A partir de 30 euros por persona
Reserva con 24 horas de antelación vía email a [email protected]