Laia Shamirian Freelance Food Writer

Por qué nunca me gustó el término "resistencia alimentaria"​

Hace años que escucho en boca de periodistas, comunicadoras, antropólogas y escritoras el concepto de resistencia alimentaria, y sin embargo, cada vez que lo escucho, sigue saltando un resorte interno. No. No comulgo. No me gusta, no me representa, no representa las historias de mis antepasados. Pero, ¿Por qué? ¿Qué tiene la resistencia alimentaria como concepto que me remueve el estómago? Hoy, lo he descubierto y os lo cuento a continuación.

Qué es la resistencia alimentaria

El concepto de resistencia alimentaria nace para reflejar el espíritu de conservación de poblaciones en minoría que por razones socio-políticas han estado sometidas a un yugo externo, durante tanto tiempo o con tanta violencia, que han terminado por ver peligrar sus costumbres y su cultura.

¿A qué se debe la resistencia alimentaria?

Cualquier persona nacida en Florencia, Barcelona o Lisboa sabe de qué se trata, porque este efecto no necesita de grandes tramas políticas, es tan sencillo como que hoy en día es más fácil comer un nordic bun + flat white que una ribollita, una butifarra amb mongetes o un bacalao, en las respectivas ciudades.

Ante la uniformidad global, emerge la «resistencia alimentaria» como respuesta a esa tendencia. Lo que se traduce como que se cocina, se promueve y se habla de los ingredientes ligados al territorio, de las recetas elaboradas desde hace más de tres generaciones y de las técnicas propias que existían, antes y sobre todo, a pesar de la nueva tendencia global. 

Muchos deciden llamarlo resistencia porque consideran que resisten a la desaparición de la cultura primigénia mediante la revalorización y atención renovada hacia dichas recetas y técnicas, ahora, minoritarias.

Si tan fácil es de observar esta tendencia, si tan sencillo darse cuenta de la pérdida de cultura gastronómica, ¿por qué el término resistencia alimentaria continúa chirriándome?

Yo no resisto, yo vivo, transmito, celebro: alabo.

Porque yo no resisto, yo vivo. 

Cuando tomamos las acepciones de resistir en la RAE (Real Academia Española) aparece lo siguiente: 

RESISTIR

  1. Toleraraguantar o sufrir.
  2. Combatir las pasionesdeseosetc. 
  3. Oponerse a la acción o violencia de otra.

No puedo verme reflejada en estas definiciones. Cuando hablo del pan con tomate y el fuet. Cuando cocino el tolma o gatá armenio. Cuando tomo testimonio de cómo cocinan el puttu, una especie de bollo de arroz del sur de India, en un coco y con vapor, yo celebro, ensalzo, engrandezco

Me centro en elevar la dignididad del plato, de la cultura y de quién lo cocina. 

Resistir implica violencia, resistir lleva implícita la asunción de que una parte de ti ha sido conquistada o despojada de su significado original y eso, al igual que con la libertad de espíritu y el corazón, es algo que sólo ocurre si tu das tu consentimiento. 

Yo no he dado permiso ni consentimiento. Yo no desaparezco debido a la aparición de un otro. Yo vivo. Yo conservo. Yo continúo. Yo persevero. Yo amo de dónde vengo y de dónde viene el otro. Yo no necesito luchar, porque donde yo esté, están conmigo mis raíces. Donde yo escriba, yo cocine, yo invite y yo comparta. Nadie puede despojarme de mí.

Por eso, y en honor a mi linaje, y a mi generación despojada ya de demasiadas cosas les hago una propuesta en firme: sustituir la resistencia alimentaria por alabanza alimentaria. 

 

Alabanza Alimentaria

Porque yo no resisto, yo alabo. 

Cuando tomamos las acepciones de alabar en la RAE (Real Academia Española) aparece lo siguiente: 

ALABAR

  1. Manifestar el aprecio o la admiración por algo o alguien, poniendo de relieve sus cualidades o méritos.
  2. Venerar y celebrar con oraciones.
  3. Presumir o alardear de algo.
Porque las personas y las culturas no nacen de la otredad, de la existencia respecto y según la existencia (y deseo) del otro, las personas y las culturas nacen de la celebración de las raíces, las particularidades, las visiones propias, la libertad. Nacen de la posibilidad (pequeña y fortuita) de existir, no de  la probabilidad de resistir. 

Laia Shamirian Pulido es bióloga, máster en nutrición y periodista gastronómica especialista en cocina mexicana y mediterránea. Explora la gastronomía como espejo de las culturas y escribe para quiénes creen que comer bien es también una forma de entender el mundo. Colabora con revistas de viajes y gastronomía y comparte recursos sobre cultura gastronómica y nutrición en su tienda digital.

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